El viernes 9 de mayo, al mediodía mientras volvía a casa por la avenida Urquiza miré hacia el lado de la Reserva Itá y como las últimas veces que pasé por ahí vi una garza grande, algo gris, que suponía era una garza mora. Así que me propuse volver a la siesta después de comer.
A eso de las 2 de la tarde estaba en la cabecera del puente, sentado en la vereda observando a la garza, el primer registro nuevo del fin de semana, y a otros habituales del Itá, las pollonas negras y las jacanas.
En un momento se acercó un piojito común al cerco, y como no le pude sacar una foto, lo seguí hacia donde había volado al otro lado de la avenida pero no lo encontré. Cuando volví a la vereda de la reserva, me llevo la sorpresa de ver a la garza mora con un gran pez en el pico. Lo pude ver mientras golpeaba al mismo hasta que dejó de moverse y después lo tragó de una sola bocanada.
Mientras pasaba el tiempo y observaba a los benteveos en los camalotes, un par de "lugareños" vinieron a ver que estaba haciendo ahí sentado. En un principio vino un hornero y se paró en un poste del alambrado y me observó un buen rato, tiempo que aproveché para sacarle unas buenas fotos. Después de eso llegó un picabuey que también me observó un tiempo mientras perchaba en el alambre de púas.
A eso de las 2 de la tarde estaba en la cabecera del puente, sentado en la vereda observando a la garza, el primer registro nuevo del fin de semana, y a otros habituales del Itá, las pollonas negras y las jacanas.
En un momento se acercó un piojito común al cerco, y como no le pude sacar una foto, lo seguí hacia donde había volado al otro lado de la avenida pero no lo encontré. Cuando volví a la vereda de la reserva, me llevo la sorpresa de ver a la garza mora con un gran pez en el pico. Lo pude ver mientras golpeaba al mismo hasta que dejó de moverse y después lo tragó de una sola bocanada.
| La garza mora, con el "almuerzo en el pico" |
A eso de las 15 vi que se abrió el portón de la reserva, con lo cual me acerqué a ver si podía entrar un rato, antes de ir a trabajar.
Cuando me acercaba a la entraba vi a un picabuey en una disputa con un benteveo y por primera vez pude ver la corona roja oculta del picabuey. Es de color rojo intenso y se levanta como si fuera un copete. Le pude sacar unas fotos mientras todavía se veía ya que después de unos momentos se ocultó nuevamente.
Al entrar a la reserva pude ver a una garza blanca que le pude sacar unas buenas fotos. Adentro vi más pollonas negras, más jacanas y varias parejas de jilgueros dorados.
Como ya era hora de trabajar me estaba yendo de la reserva y en la zona del estacionamiento pude fotografiar a un juvenil del pepitero gris.
Cuando me acercaba a la entraba vi a un picabuey en una disputa con un benteveo y por primera vez pude ver la corona roja oculta del picabuey. Es de color rojo intenso y se levanta como si fuera un copete. Le pude sacar unas fotos mientras todavía se veía ya que después de unos momentos se ocultó nuevamente.
| El picabuey, mientras ocultaba su corona. |
Como ya era hora de trabajar me estaba yendo de la reserva y en la zona del estacionamiento pude fotografiar a un juvenil del pepitero gris.
El sábado, después de almorzar fui otra vez a la reserva, pero esta vez acompañado por las chicas.
Al llegar, la reserva estaba cerrada, así que nos quedamos en la vereda. Esperando ahí pudimos ver otra vez a la garza mora, y a un carpincho que estaba descansando en la orilla pero después que se tiró al agua no lo vimos más. Desde ahí, también pudimos ver a una tortuga tomando sol en un tronco de un árbol caído dentro del agua.
Cuando pudimos entrar a la reserva, en los senderos fuimos viendo otra vez a los jilgueros dorados, un árbol lleno de golondrinas barranqueras y después vimos el increíble color amarillo de un tangará común.
Acercándonos al puente vimos de cerca a la tortuga y a un par de torcacitas coloradas que estaban en el suelo. Al ratito de sacarle fotos a las torcacitas, las chicas me llamaron por lo que creímos era una cría de carpincho, pero después resultó ser un coipo.
Yendo por el borde de la reserva pude sacar una buena foto de una yerutí que estaba en un tártago. A esta especie siempre la veo en casa, pero nunca la pude ver tan cerca. Después pude ver a dos personas sacando fotos, que resultaron ser Marcelo Allende y Javier Wioneczak, dueño el primero y colaborador el segundo, del blog Aves del NEA que estaban persiguiendo a las que serían otro de mis nuevos registros del fin de semana, la monterita cabeza negra. Muchas gracias a ámbos por las ganas de compartir su conocimiento.
| La monterita cabeza negra. |
Al final de la tarde, pude sacar una buen imagen de una garcita blanca posada en una "isla" de palos y camalotes. También a esa hora apareció un macho de martín pescador grande, pero no le pude sacar fotos desde cerca.
Mientras me retiraba del Itá pude sacar fotos de otras torcacitas coloradas y comunes.
Al cruzar el puente para volver a casa, me encontré con un viejo conocido de mi época de profesor en el Instituto Jannsen, quien era mi preceptor y resultó ser un observador de aves de vieja época, y con él que terminamos compartiendo un buen rato con relatos de las aves.
Acá les dejo la galería de las mejores fotos de esos dos días...
Ese fin de semana no terminó así, ya que el domingo hice nuevos registros, pero eso va a ir en otra entrada.
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