El sábado 8 de noviembre me dirigí al Itá, y cuando esperaba que el guardia de turno abra el portón para ingresar al predio pude ver que en el sector del estacionamiento había un ave que estaba desplegando las alas. Para cuando pude ingresar, ya se había escondido entre los arbustos.
Como estaba decidido a sacarle unas fotos, saqué mi cámara de la mochila y me dispuse a esperar.A los pocos minutos volvió a aparecer, y en ese momento pensé que era un ipacaá, especie que ya había visto una ves en un arroyo camino al arco en la RN12, pero algo no me cerraba en los colores del mismo.
Cuando volví a casa, con la guía en la mano y las fotos en el monitor pude comprobar que era un chiricote, una nueva especie para mi lista de registros, con ésta llegué a los 215. En otra entrada les cuento con cual especie llegué al registro número 216.
Ahora las fotos del chiricote, espero les gusten...
La principal diferencia con el ipacaá es que éste último no tiene tan definidos los límites de los colores. En el chiricote el cuello es gris, hasta que se encuentra con el pecho rufo y el lomo de un color más canela.



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